Romy es una argentina que desde hace años reside en Grazalema. Una localidad que asegura que le trata con cariño y siempre se ha sentido como en casa.
Cuando esta semana el agua empezó a caer sin descanso sobre el pueblo, empezó a preocuparse, aunque nunca llegó a pensar que la enorme cantidad de lluvia caída provocase que tuviera que abandonar junto con el resto de sus vecinos, la localidad.
Ahora, está en Ronda, en casa de unos amigos que le han permitido al menos, una cierta tranquilidad.




