Jesulín de Ubrique ha repasado sus treinta años como matador de toros, una efeméride que se cumplía el pasado 21 de septiembre, tres décadas después de que tomara la alternativa en Nimes. El diestro ubriqueño ha reconocido que tenía pensado torear 7 u 8 corridas en este 2020 para celebrarlo pero que la pandemia ha evitado que pudiera llevarlo a cabo. No obstante, admite que espera conmemorarlo en cuanto la situación lo permita y no esconde su ilusión porque la primera de todas esas sea en su pueblo natal. Además, ha mostrado sus ganas por recuperar la Corrida de la Piel «que tantos éxitos ha dado y de la cual nos hemos beneficiado todos: comerciantes, hosteleros y también yo como torero».
De la mano del compañero Antonio Morales ha echado la vista atrás y ha recordado sus tardes buenas y las otras no tan buenas. En este sentido, afirma que en tantos años ha habido corridas en las que se ha apostado por él y no ha estado a la altura de lo que se esperaba pero que ha habido otras en las que ha sorprendido muy gratamente. De todo este tiempo se queda con la temporada del 92, donde llegó al mes de junio «sin haber tenido nada» y terminó el quinto en el escalafón.
Sobre aquel 21 de septiembre de 1990 recuerda con cariño que Nimes le acogió como si fuese un hijo predilecto. «Son momentos personales que marcan toda una vida», ha señalado. Jesulín ha destacado que fue «un día de muchas emociones donde ves tu sueño cumplido siendo aún un adolescente».




