Hemos pasado de forma abrupta de un ambiente de aprendizaje controlado por el profesor, a la necesidad de que los estudiantes desarrollen habilidades de aprendizaje autorregulado.
De este modo, la mejora de las habilidades emocionales personales e interpersonales de nuestros hijos es un elemento crucial para prevenir problemas de adaptación escolares presentes y futuros, así como incrementar el bienestar emocional y su adaptación académica.
En este nuevo contexto, la educación en casa debe priorizar, aún más si cabe, el que se enseñen a nuestros hijos procesos de autodirección, mediante el cual transformen sus habilidades emocionales en habilidades académicas, involucrando su autoconciencia, automotivación, conductas adaptativas y estrategias de aprendizaje para implementar ese conocimiento de manera apropiada.
Los alumnos que hayan aprendido a actuar correctamente por sí solos, sin necesidad de que los adultos les indiquen lo que deben hacer, tendrán muchas más oportunidades de triunfar en el colegio postcovid que los que necesitan que se les diga constantemente cómo deben obrar.




