El de Bárbara Santos fue el primer caso de coronavirus que se conoció en Ubrique.
La joven enfermera ya se encuentra recuperada por completo después de que una segunda prueba hace unos días le arrojara el resultado negativo que más esperaba. Una vez pasado, Bárbara no se arrepiente de nada e incluso sale reforzada asegurando que todo este proceso le ha ayudado a ser mejor persona y mejor profesional.
No obstante, no esconde que ha sido un proceso duro, que ha pasado por malos momentos y que, en ocasiones, se hace muy cuesta arriba, principalmente por esa falta de respiración o disnea. Bárbara Santos afirma que concebía cada pasito adelante como una batalla ganada, y que cada victoria, por pequeña que fuera, le daba ánimos para seguir. Además, ha aprovechado todo este tiempo para seguir estudiando y formándose, también sobre la COVID-19.
También la familia y sus seres más queridos, que han estado apoyándola de una u otra manera. Pese a estar 30 días aislada en su habitación, nunca se ha sentido sola y sentía el aliento de los suyos, bien al otro lado de una puerta o bien a través de una pantalla gracias a las tecnologías de las que disponemos.
Bárbara Santos anima a todos a ser responsables consigo mismo y por solidaridad con los demás. De hecho, su principal temor durante todo este tiempo no ha sido su salud sino contagiar a su gente más cercana. Además, recomienda saber seleccionar bien la información acerca del coronavirus y los canales por los que la recibimos para hacer un uso constructivo de la misma.
«Son sólo unos meses; luego la vida continúa», sentencia Bárbara Santos quien, reconoce, que el día que pudo abrazar a los suyos le temblaban hasta las piernas. La joven enfermera ubriqueña asegura que todo esto nos cambiará y lo único que espera es que sea para mejor.




