En unos días se va el 2020 y recibiremos, con más ilusión y ganas que nunca el nuevo año. El 2021 se presenta, como cada 365 días, en una oportunidad de tener una actitud distinta ante una vida que no es sino un proceso que también necesita metas volantes, normalmente ilustradas en veranos, cumpleaños o fines de año. Desde el Centro Psicosanitario Galiani, su director, José Antonio Galiani, reconoce que es una manera saludable para generar una limpieza de nuestros pensamientos y emociones, pero recalca que «los buenos hábitos son beneficiosos siempre que sean realistas, se adapten a nuestras posibilidades y no creen frustración».
Para afrontar un nuevo año, detalla un decálogo de axiomas con los que mantener un buen estado de salud y emocional. Fundamentalmente pasa por cuidar vínculos, aprender a decir no, el autoperdón, los hábitos saludables, la comunicación asertiva y saber pedir y aceptar ayuda.
De cara a estas fechas en las que los reencuentros incitan al contacto físico entre las personas, José Antonio Galiani asegura que, a estas alturas de la pandemia, aquella persona que no haya interiorizado las necesidades no lo van a hacer. «El concepto lo tenemos todos, otra cosa es la conciencia, que es individual de cada uno«, sostiene. Por protegernos a nosotros y por el prójimo, debemos evitar todas estas actitudes que rechazan las autoridades. Indiscutiblemente, estamos más necesitados de cariño que nunca ya que la pandemia ha supuesto un cambio de hábito y un ‘reseteo’ de nuestro cerebro.
En estas Navidades tendrá una incidencia aún mayor el llamado ‘síndrome de la silla vacía’, un abanico de sentimientos y emociones, presidido por la tristeza, que aparecen ante la ausencia de una persona especial a la hora de reunirnos. Galiani adelanta que «las ausencias van a ganar a las presencias» en un año en el que se han ido muchos seres queridos y lo han hecho, además, en unas condiciones especialmente difíciles y sin poderle dar, en muchísimos casos, el adiós que hubiésemos deseado.




