Este viernes entran en vigor las nuevas medidas restrictivas dictadas por la Junta de Andalucía y que afectan, en gran parte, a los negocios de hostelería y turismo.
De momento, y en principio hasta el 9 de noviembre, los negocios tendrán que cerrar a las 22:30 horas, no podrán servir en barra y el aforo queda limitado a un 30% en interior y a un 75% en exterior, con una separación mínima de 1,5 metros.
Desde la Asociación de Hostelería de Ubrique aseguran que ello, sumado al cierre perimetral de la comarca y sus municipios y a la incertidumbre de lo que está por venir durante las próximas semanas, hacen que muchos negocios se vean abocados al cierre. De hecho, ya en las últimas horas ha ocurrido con la Venta de los 20 Pilares.
«Los negocios los van a destrozar y la restauración va a sufrir mucho», asegura Cristóbal Ríos, quien subraya que es una «barbaridad» el daño que están haciendo las nuevas normas.
El vicepresidente de la asociación ha criticado la desinformación reinante por parte de las diferentes administraciones y la falta de claridad en la toma de decisiones, muy dispares y, en muchos casos, sin tener en cuenta la incidencia real del virus en cada municipio, lo que da sensación de improvisación y genera un malestar en la sociedad. Además, ha lamentado que el anuncio de estas medidas llegara a las puertas de un puente, teniendo que hacer frente a la cancelación de muchas reservas de comidas y alojamientos y a devolver gran parte de los pedidos realizados.
El colectivo tiene previsto reunirse próximamente para abordar de qué manera afrontan este nuevo panorama, donde la incertidumbre cada vez es mayor. Asimismo, quieren sentarse con la alcaldesa, Isabel Gómez, para que sea quien transmita sus inquietudes a las autoridades competentes.
Cristóbal Ríos considera que cambiar los hábitos de vida de una sociedad es muy complicado y no confía en que la ciudadanía adelante la cena dos horas. No obstante, pide un esfuerzo y la solidaridad de todos los ubriqueños para que apuesten por ellos y les permitan seguir adelante. Todo ello consciente de que esta situación ha pasado una importante factura en el ánimo de la ciudadanía.
El sector busca soluciones al tiempo que sigue con el estricto cumplimiento de todas las medidas ya que, además de ser uno de los mayores damnificados en cuanto a ingresos, también acumulan una importante inversión de adaptación y adecuación de sus negocios a la normativa.




