El UD Ibiza Islas Pitiusas no pudo alcanzar la final del playoff por el ascenso a Segunda División B tras caer por 0-1 ante el Mallorca B. Al conjunto ibicenco le valía el empate por su mejor clasificación durante la temporada pero fue incapaz de igualar el tanto del filial bermellón en la primera mitad.

 No fue por insistencia, ya que el equipo del ubriqueño José Manuel Solano lo intentó por activa y por pasiva en unos segundos 45 minutos en los que fue dueño y señor del balón y de las ocasiones pero donde les faltó lo único que decide los resultados en el fútbol: el gol.

Pese al varapalo que supone la eliminación, José Manuel Solano cree que una vez pasen los días sabrán sacar una lectura positiva a la temporada vivida en la que lograron la clasificación para la Copa del Rey y finalizaron en segunda posición del grupo XI de la Tercera División siendo el equipo menos goleado del mismo. Un año ilusionante para un club humilde, que viene de abajo pero que tiene grandes miras para el futuro.

En el plano individual, el extremo ubriqueño considera que recalar en el UD Ibiza Islas Pitiusas ha sido una de sus mejores decisiones de su vida a tenor de lo vivido. 17 partidos en los que ha gozado de más de 1.000 minutos que se traducen en un gran crecimiento a sus 21 años. Tras cuatro años en Madrid, embarcaba hacia las Islas Baleares con cierta incertidumbre disipadas con el paso de los días. Ahora es tiempo de descansar, de desconectar, de disfrutar de los suyos y luego pensar y decidir dónde estar el próximo año. No obstante, no descarta renovar por el club ibicenco e incluso sostiene que si por él fuera, firmaba un nuevo año.