El proyecto que un día nació para cardioproteger el municipio de Ubrique sigue expandiéndose a toda la Sierra de Cádiz y más allá de la comarca. Centros educativos de Estepa o Badolatosa, en Sevilla, ya han apostado por colocar desfibriladores en sus instalaciones y han recibido por parte del ubriqueño Ángel David Bohórquez el curso formativo.

 Dentro de la comarca serrana, Benamahoma ya puede presumir de ser un pueblo cardioprotegido y cuenta con un desfibrilador en sus dependencias municipales dispuesto ya para su uso. Vecinos benamahometanos han recibido igualmente los conocimientos básicos para saber qué hacer ante una parada cardiorrespiratoria.

En Ubrique, el IES Francisco Fatou también se ha adherido a este proyecto completando la terna de centros educativos públicos de secundaria de Ubrique. Además, empresas marroquineras han adquirido ya sus respectivos desfibriladores y han puesto a disposición de sus trabajadores el curso de formación, alguna también para sus instalaciones en Prado del Rey.

Ángel David Bohórquez ha recordado el valor que tiene para cualquier ciudadano tener unas nociones básicas y saber cómo reaccionar en situaciones como esta. El promotor de esta iniciativa ha puesto como ejemplo la actuación llevada a cabo hace unas semanas en el Cementerio de Ubrique donde un sanitario y un agente de la Guardia Civil que se encontraban casualmente allí salvaron la vida a un vecino de 57 años. En este sentido ha resaltado que el objetivo no es otro que se repita este final feliz en cualquier caso similar que pueda ocurrir.

Una finalidad que ha compartido en la Cadena SER el ubriqueño Javier Gómez, agente de la Guardia Civil que atendió en primera instancia al vecino que sufría esta parada cardiorrespiratoria. En los micrófonos de Radio Comarca ha recordado cómo sucedió este hecho y ha recalcado la importancia vital que tiene esta primera actuación hasta que llegan los servicios médicos.