Conquistar Nueva York fue un objetivo que tomó forma para Quique Calvillo el pasado año cuando la marca obtenida en Valencia, en su primera prueba de estas características, le otorgaba la posibilidad de estar en la línea de salida del maratón más famoso del mundo con permiso de Berlín. Un sueño que pareció truncarse en enero cuando se fracturó la clavícula en Villaluenga del Rosario.

 

Desde entonces han sido muchos meses de sacrificio, personales y profesionales, los que ha tenido que hacer Quique Calvillo para estar en la prueba neoyorquina. Un sinfín de historias que ha resumido en SER Deportivos paseando por la Gran Manzana, analizando lo que supone correr en una maratón como esta. El bosqueño no ha sabido quedarse con algún punto concreto de la prueba si bien ha destacado el despliegue organizativo que supone poner en liza a más de 55.000 participantes y ha hecho una mención especial a cómo los neoyorquinos se vuelcan con el evento. Tal es así que son muchísimos los que le iban felicitando mientras lucía orgulloso su medalla ‘finisher’ en un paseo entre los rascacielos de Manhattan.

En cuanto a lo deportivo, Quique Calvillo entró en el puesto número 65 de la general con una marca de 2 horas y 29 minutos, lo que le valió también para ser el segundo español en cruzar la meta, el octavo entre los europeos y el sexto de su categoría. El corredor serrano asegura no poder explicar con palabras todo lo vivido e incluso se emociona aún al recordar los 30 minutos posteriores a cruzar la meta paseando por Central Park con los ojos inundados en lágrimas.

Ahora toca cambiar el chip y se plantea la participación en la Media Maratón de Sevilla y también en la de Córdoba. No obstante, y después de esta experiencia tan gratificante, en el horizonte ahora planea Berlín y su maratón para el próximo año.