La hostelería, ese sector que se siente tan señalado por todas las medidas de las diferentes administraciones y que tan afectado se está viendo por la pandemia, vuelve a poner el grito en el cielo. Lo hacen ante unas navidades que, tradicionalmente, han supuesto un respiro y donde consiguen un ‘colchón’ con el que contrarrestar los bajos números de meses como enero y febrero. 

 Desde la Asociación de Hosteleros de Ubrique, su presidente, Miguel Rosado, reconoce que las últimas semanas, en las que han tenido que cesar su actividad a las 18:00 horas, han sido “muy duras” y que ello ha provocado que muchos negocios estén “en las últimas”. 

De cara a estos próximos días en los que solían colgar el cartel de ‘Completo’, Miguel Rosado reconoce que “la cosa está muy paradita” y que reciben reservas a cuentagotas. Un escenario radicalmente distinto al de otros meses de diciembre, los cuales han supuesto siempre una bombona de oxígeno. Las cuentas no salen y, pasada la primera mitad del mes, se manejan en unas cifras inferiores a las de las peores fechas. 

A todo ello se le suma que las ayudas “no llegan”, y las que tienen “son insuficientes en relación a los gastos”.