Isabel Gómez

La alcaldesa de Ubrique, Isabel Gómez, se ha mostrado ilusionada y esperanzada de cara al 2021, año en el que, por otra parte, espera que traiga “los meses más duros en cuestiones socioeconómicas”. No obstante, espera que la experiencia vivida sirva de aprendizaje y considera que el pueblo está preparado para afrontarlo con seguridad y la mejor de las actitudes. 

 A este respecto considera que el 2020 ha supuesto un jarro de agua fría en el sacrificio particular de los colectivos y también del Ayuntamiento en relación a la organización de actividades de referencia en el ámbito cultural, deportivo y festivo. La edil ubriqueña confía en que “cuando la situación lo permita, afrontaremos la situación con naturalidad y con empuje”. Para ello cuenta también con unos presupuestos que están diseñados para “proteger” a los vecinos. 

En cuanto al año que está a punto de expirar, Isabel Gómez reconoce que le resulta muy difícil valorarlo si bien se queda con haber dado “lo mejor de nosotros, de nuestras capacidades”, a la hora de velar por la salud y economía de los ubriqueños. A este respecto recuerda que las decisiones fueron “tan limitadas como difíciles” ya que la pandemia “puso en jaque a todas las administraciones, pero sobre todo a los Ayuntamientos”. 

 En estos meses difíciles, y con unos Cuerpos de Seguridad desbordados, asegura “el Ayuntamiento ha estado a la altura” y que “no se pueden cuestionar las ganas, los esfuerzos ni el compromiso que hemos ejercido”. 

Sobre la gestión municipal llevada a cabo al margen de la pandemia, Isabel Gómez se queda con un año histórico en el que se han conseguido ítems históricos como el PGOU y la RPT, y donde se ha ‘transformado’ el municipio en la medida de lo posible con obras como el nuevo vial construido donde se ubicaba la Plaza Juan Carlos I. 

Isabel Gómez ha concluido su balance con su profundo agradecimiento y orgullo que le proporcionan sus vecinos, que “han demostrado que son conscientes de la situación. En este sentido subraya que recordará el 2020 como el año en que saltó la pandemia, pero en el que afloró la solidaridad y la empatía y donde “el contagio más importante fue el de la humanidad y el de reconocer el esfuerzo de todos”.