El proyecto de Cardioprotección de la Sierra de Cádiz sigue adelante y experimenta un proceso de renovación de la formación debido a la pandemia.

Es el caso de la empresa ubriqueña Dimopel, que adquirió dos desfibriladores DESA y solicitó la formación necesaria para 16 de sus trabajadores al impulsor de la iniciativa, el enfermero Angel David Bohórquez. 

 Aquello fue en octubre de 2017 y ahora, más de tres años después, 10 de los empleados han recibido el curso necesario actualizado a esta época de COVID, adquiriendo además los instrumentos necesarios. 

Así lo ha explicado su director de producción, Pedro Román, quien ha explicado la buena acogida que tuvo por parte de los trabajadores. Desde la empresa realizaron una especie de selección de aquellos que iban a recibir la formación atendiendo al interés de los mismos, al área en el que desempeñaban su puesto de trabajo para hacer una distribución equitativa y que todas estuvieran cubiertas, pero también a la capacidad de reacción ante una posible parada cardiorrespiratoria. 

Un escenario que, afortunadamente, no ha ocurrido, pero para el cual están debidamente equipados y preparados en Dimopel. Pedro Román ha señalado que los desfibriladores no están disponibles solo para quienes pertenecen a la empresa, sino que está a disposición de cualquiera que lo pueda necesitar ubicándose además en un sitio estratégico como es el Polígono Industrial de La Piel, lugar de tránsito de muchas personas en los días laborables.