El alcalde de Alcalá del Valle, Rafael Aguilera, ha pedido encarecidamente que las autoridades actúen en el municipio después de contabilizarse la tercera muerte por COVID-19. De momento la cifra de positivos asciende a 58 donde 38 son usuarios de la residencia de ancianos, 19 trabajadores y una persona ajena.

 El edil alcalareño ha solicitado a las administraciones competentes que aporten todas las medidas que requiere el municipio, donde falta oxígeno, ambulancias y espacios habilitados para el ingreso de los pacientes.

Rafael Aguilera ha explicado que desde la primera noche en que dos trabajadores dieron positivo hicieron las gestiones pertinentes para que se le realizaran la prueba a todos, algo que se ha convertido en una odisea. Más del 60% de los trabajadores han dado positivo, un indicador de que el virus se está extendiendo por todo el municipio.

 Actualmente se encuentran sin personal de limpieza, cocina o enfermería en una residencia en la que los escasos trabajadores que prestan servicio lo hacen con fiebre.

 Las palabras del alcalde son desgarradoras a la hora de relatar cómo este domingo se les murió un anciano en las manos mientras esperaban que les llegara el oxígeno. Los familiares piden al equipo de gobierno que los ancianos no se muevan de la residencia y que si tienen que morir, que lo hagan ahí con dignidad.

Rafael Aguilera ha explicado que se sienten impotente y que han puesto a disposición de la Junta un edificio preparado, la residencia de emigrantes temporeros e incluso la guardería. Por responsabilidad pide que le faciliten oxígeno, ambulancias, kits de test, equipos de protección y todo lo necesario para confinar el municipio.